Esta es una historia de nostálgicos.
Por allá el 1984, estaba instaurada en este pais la mala costumbre de llamar a los mozos en edad de merecer a filas, y a mí como a uno de tantos me toco, el servir a la madre patria, y me trasladaron a lo más lejano y recóndito del país.
Por aquella época, Guillem, Albert, un servidor, y alguno que otro más, éramos equipo de cordada, y nos aventurábamos en los fregaos más diversos, hasta que por causas de fuerza mayor, un servidor dejo al grupo, y cambio la mochila y los friends por una escopeta, y la escalada, por los desfiles.
Mientras yo, casi me moría de asco, con él, un, dos, un, dos, marquennnn, firmesss, media vuelta, arrrrrrrrr.
Aquí los que yo consideraba amigos seguían a lo suyo, escalar por todas las paredes que se ponían a su alcance, y para ponerme los dientes largos, me iban mandando noticias de sus progresos y sus conquistas, hasta aquí todo sería normal, si no interviniera la MALA LECHE que tenían al mandarme las noticias. (Aquí es donde entra lo del buen gusto del anunciado)
Y al parecer cada vez ponían en marcha el siguiente ritual, recorrían todos los kioscos de la zona, en la que estuviesen, y adquirían la postal mas hecha polvo del escaparate, (si estaba descolorida por el sol, y cuanto más hortera mas mejor, era perfecta, si no a las pruebas me remito).
Acción que era divertida para todos, ellos imaginaban mi reacción al recibirla, y yo me sentía recordado y apreciado. Noticias que iba guardando en una carpeta, para que algún día vieran la luz, y quedara demostrado, que las infusiones de magnesio, y las insolaciones continuadas, hacen estragos al buen gusto.
Y aquí paso a poneros un par de dichas postales de la citada época.
Para poner fin a este mini cotilleo histórico, deciros que a pesar de todos esos años, todavía reímos juntos, escalamos de vez en cuando juntos, y nos mantiene la misma afición.
Y sobre todo nos ha mejorado el gusto a todos, o al menos eso quiero creer, desde aquí deciros:
Hasta siempre amigos.









Entradas (RSS)