Cresta del bernia o cresta de los contraluces. (Cada vez que te girabas a echar una foto, el sol de cara, cegándote los ojos)
Hacía tiempo que tenía ganas de hacer el recorrido por esta cresta, y un buen día D. Manuel propuso una quedada con esta actividad, así que, era mi ocasión, solo quedaba concretar la fecha exacta, y ver cuanta más gente estaba interesada en hacer dicha cresta.
Aunque yo le decía a D. Manuel que con dos ya éramos suficientes para hacerla, al final fuimos cinco, D. Manuel, Oscar, Borja, Quique y un servidor.
Quedamos salir desde Gandia a las 7, ni muy tarde ni muy temprano, a 5 minutos de la hora, recibí una llamada de teléfono, era el vividor del Oscar que se le habían apegado las sabanas, y que llegaría 5 minutos tarde, eaaa, lo mismo daba a las 7, que a las 7,05.
Salimos todos apretaitos con un coche, y el trayecto se hizo corto, con charlas varias, todas ellas entorno a la montaña, deporte que nos apasiona.
En la aproximación un pequeño despiste hizo que nos pasaramos de cruce, con la consiguiente rectificación y rascada de bajos del coche por los pedruscos del camino, a partir de aquí unos 20 minutos a pie, hasta un caserío con perros sueltos, previamente nos habíamos cruzado con la dueña, que nos advirtió de ello, y nos dijo que no hacían nada, (pero un par de piedras en cada mano, nos aseguraban que así fuera).
Por fin ante nosotros se alzaba todo el Bernia y la cresta en todo su esplendor, ahora faltaba llegar hasta la forada, (precioso agujero que la atraviesa de parte a parte, con unas vistas, que maravillan a cualquiera)
La cuestión es que entre el ji ji jajá de la subida, en vez de coger el sendero de la derecha que lleva hasta la fuente, tomamos el de la izquierda, y cada vez nos alejaba mas y mas y era paralelo a la montaña y no ascendía, tardamos como veinte minutos, en deducir que algo fallaba, y que no íbamos bien, después de descartar la opción de Oscar de subir a cañón campo a través ( nos hubiésemos hecho las piernas un asco con los zarzales y el monte bajo) echamos una carrerita hasta rectificar el recorrido, ( uff bien empezamos la mañanita con carreras de montaña).
Con un ritmo Espartano llegamos a la forada, donde casi consumimos la mitad del agua que llevábamos, echamos un bocadito, nos relajamos echando fotos, disfrutamos de las vistas, y desde aquí nos pusimos ya a seguir los puntos rojos, que nos indicaban que íbamos por el buen camino. Puntos que en muchos tramos se intuía que ese era el punto rojo, por lo medio borrado que estaba.
Con apenas 10 minutos ya llegamos a un punto que el destreparlo nos dio la risa y montamos un pequeño rapel, el siguiente vino casi a continuación, este ya mas disfrutón, y el resto ya fue un juego de exploradores indios buscando el rastro del camino, con algún que otro embarque.
Llegamos a la famosa plaquita de los parabolts, que si con pies de gato, que si con deportivas, ale, pues con deportivas todos para arriba, que nos iban pisando los talones otras cordadas, y no era plan de hacer tapón.
Desde aquí ya aumentamos el ritmo y llegar hasta el final, no fue un paseo, pero casi, llegamos hasta una cruz de hierro al final de la cresta, y aquí nos reunimos para ver si continuábamos hasta la cima del Bernia, o nos volvíamos hacia casa, con la consiguiente celebración con cervecita fresca.
La decisión fue la segunda opción , así que echamos a correr pedreras hacia abajo y en algo más de 5 horas estamos de coche a coche , el ritmo no fue malo, si no que se lo pregunten a Quique, que llevo todo el camino una cara de dios mío , dios mío , no siento las piernas.
Desde aquí pedir perdón a Quique por el ritmo Espartano al que fue sometido, que tal vez hizo que no disfrutara de la actividad como los demás, (pero que aguanto como un jabato).
Y agradecer a los demás que se sumaran a esta salida, puesto que sin su participación, no hubiese sido lo mismo.
Gracias a todos, y felices escaladas compañeros.
El resto de las fotos de esta singular batallita estan aqui:




























Entradas (RSS)